¿Por qué todos dicen que es tan complicado? ¡Es solo un bebé! 6 consejos para la crianza de los hijos



¡Amé este video! ¡Todos somos especialistas en cómo se deben criar los hijos… ajenos! Cuando tenemos los propios, la perspectiva cambia “ligeramente”. La frase de cabecera de los que no tienen hijos es: “cuando yo tenga hijos… “

Cuando me casé con Mariana, yo ya tenía alrededor de cuarenta sobrinos. Siendo el menor de mis doce hermanos, fui casi obligadamente el baby sitter de mis sobrinos desde muy pequeño. Así que experiencia no me faltaba. Lo que me hacía falta, era tener un hijo propio, para entender que la paternidad es, como dice Ed Asner, “parte alegría, y parte guerra de guerrillas“.


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La primera noche como “padres oficiales”, al volver con nuestro hijo recién nacido de la clínica, la vida nos enseñó la primera lección: yo creía que era capaz de dormir a cualquier niño en cualquier circunstancia. A mis 14 años había logrado hacer dormir a un sobrino de 6 meses en el estrépito de una fiesta de casamiento familiar, y me jactaba de ello. Después de escuchar a Tomás llorar durante casi tres horas, me di cuenta de que no sabía NADA. Hoy, después de 15 años sé perfectamente qué le pasaba: casa nueva, olores nuevos, padres nerviosos, el niño necesitaba que nos relajáramos nosotros para poder sentirse cómodo. Pero esa noche prometí que nunca más me iba a poner a “pontificar” sobre la paternidad.

Es que la paternidad es la actividad más creativa, más apasionante y más dinámica que existe. No sirven los manuales, no sirve la experiencia, cada hijo es un universo diferente y debemos adaptarnos a su realidad y su forma de ser, y por haber criado un hijo, no nos convertimos en expertos. Incluso por haber criado varios hijos, no podemos ser jueces de quienes hacen su mejor esfuerzo por criar los propios. Los consejos prácticos sobre cómo dormir, o cómo enseñar a comer, o cómo ayudar a tus hijos con las cosas cotidianas son absolutamente inútiles: lo que funciona con un hijo, no funciona con otro, y no es lo mismo el primer hijo, (con el que habitualmente somos obsesivo-compulsivos) que el último (con el que generalmente estamos demasiado relajados).


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Pero más allá de estos consejos prácticos, hay algunas cosas que nunca deben faltar en una familia para criar hijos sanos y felices, dando por sentado, naturalmente, el amor de los esposos entre si y el amor de los padres por los hijos y el de los hijos por los padres:

1. Un papá y una mamá: Puede sonar redundante. Pero el niño obtiene de ambos padres el equilibrio de una educación integral. Cada padre aporta sus dones en la educación de sus hijos, generalmente la madre aporta el cariño y la ternura, el padre la autoridad y la seguridad. No quiere decir que una (heroica) madre soltera no pueda criar un hijo por su cuenta, pero ciertamente le costará muchísimo más que a un papá y a una mamá juntos. Tampoco quiere decir que el padre esté eximido de mostrar ternura o la madre mostrar autoridad. Ambos padres son claves en la conformación de la personalidad de los niños.

¿Queremos hijos generosos? ¡seamos generosos!, ¿queremos hijos cariñosos? ¡seamos cariñosos!, ¿queremos hijos ordenados? ¡seamos ordenados! ¡Buen predicador es don ejemplo!

2. El ejemplo: No importa cuántas veces le digas a un niño cómo comportarse. Nuestros hijos nos escuchan el 10% del tiempo, pero nos observan el 90% del tiempo. Si yo le digo a mi hijo, “te dije un millón de veces que no seas exagerado”, voy a estar enviando un mensaje contradictorio. ¿Queremos hijos generosos? ¡seamos generosos!, ¿queremos hijos cariñosos? ¡seamos cariñosos!, ¿queremos hijos ordenados? ¡seamos ordenados! ¡Buen predicador es don ejemplo!

3. La oración: En la Oración la familia se encuentra. Tenemos que dar también ejemplo en ser Padres Orantes. Rezar CON ellos, y rezar POR ellos. Especialmente a sus ángeles de la guarda y a sus santos patronos. La oración es el cemento que une a las familias sólidas y nos da hijos felices y seguros.  En Santa Mónica tenemos un gran ejemplo de perseverancia en la oración maternal efectiva: la prueba es su hijo San Agustín.

4. Los ritos: La educación de nuestros hijos debe ser un ritual. La hora de la cena, sagrada (nada de celulares o televisión). El fin de semana, obligatorio. La repetición de actos buenos forma las virtudes, y esos ritos aportan a los niños la seguridad que necesitan para crecer felices. Pero hay dos ritos que no deben faltar NUNCA en la vida de la familia: la Santa Misa, como mínimo la dominical, y la bendición paterna al finalizar el día, luego de las oraciones en conjunto. Los padres tenemos la gracia propia de nuestro estado, que hace que este sacramental, (propio del sacerdocio de todos los padres bautizados, y lamentablemente olvidado en muchos países), tenga efecto real sobre nuestros hijos.

5. Darles responsabilidades: “Si quieres que tus hijos tengan los pies sobre la tierra, ponles alguna responsabilidad sobre sus hombros”. Desde bien pequeños, los niños pueden y deben ser responsables de algunas tareas dentro del hogar. A los dos años, pueden levantar sus juguetes al terminar de jugar, y a partir de allí, a medida que crecen, ir incorporándoles responsabilidades de acuerdo a su edad y habilidades.

6. El juego: La eutrapelia, la virtud olvidada del cristiano. Es que vivimos en un siglo donde la “diversión” es casi obligatoria. Y cultivar una virtud para “divertirnos” puede resultar, paradójicamente, aburrido. Pero el aprender a jugar en familia, el aprender a compartir, hacer deportes juntos, jugar juegos de mesa, ver películas juntos, etc. no solo ayuda a formar a nuestros hijos: también  ayuda a que los hijos vean el hogar como un lugar al que quieren volver: si nuestros hijos saben encontrar momentos para compartir y disfrutar de los sencillos placeres de la vida en la casa familiar, nunca tendrán reparo en volver e invitar a sus amigos a compartir la alegría de la familia.

¡Hay muchas otras cosas importantes en una familia cristiana, pero si están esas seis, podremos estar seguros que vamos por buen camino! El papa Francisco dijo recientemente:

“La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor”.

Y la Madre Teresa, decía:

“¿Qué puedes hacer para promover la paz mundial? Ve a casa y ama a tu familia”.

 

Andrés D' Angelo

Andrés es argentino. Junto con su esposa Mariana es miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Tienen cuatro hijos. Escribió el libro "Matrimonio Fácil para tiempos difíciles". Actualmente dirige un programa de Radio.


Andrés D' Angelo

Andrés es argentino. Junto con su esposa Mariana es miembro del Movimiento Apostólico de Schoenstatt. Tienen cuatro hijos. Escribió el libro "Matrimonio Fácil para tiempos difíciles". Actualmente dirige un programa de Radio.

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