5 situaciones que comprueban que el celular está afectando nuestra forma de relacionarnos



“Mami, yo sé que te gusta tu celular, pero a mi también me quieres verdad?”.  Esas fueron las palabras de mi hija de 4 años luego de verme, como todas las mañanas, consultar mi celular antes si quiera de decir buenos días. Es verdad que la tecnología ha traído un sinnúmero de beneficios a nuestras vidas, pero así cómo ha traído beneficios, ha impactado profundamente la forma en que los seres humanos nos comunicamos y nos relacionamos. No es poco común estar en una misma habitación y conversar sin mirarnos a la cara. El uso excesivo de internet y específicamente de los smartphones y dispositivos similares ha llegado a al punto de afectar y destruir relaciones de pareja, matrimoniales y familiares.  Los padres hablan cada vez menos con los hijos y los matrimonios van a la cama acompañados de un tercero: el celular.

Entre risas he escuchado decir a mis amigas que sienten que el celular del esposo es más importante que ellas mismas (y puedo imaginar que algunos esposos sienten también lo mismo). Incluso yo, algunas veces, he bromeado con mi marido y le he dicho: “Buenas noches mi amor” y acto seguido le he dado un beso a mi celular para hacerle notar lo pegada que ando a ese aparato. Lo cierto es que después de haber escuchado a mi pequeña sentirse igual, o menos importante, que mi celular, me he sentido profundamente avergonzada y cuestionada sobre lo que realmente le estoy enseñando.


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Con la intención de ayudar a otros a tomar conciencia y a evaluar cómo internet está afectando nuestras relaciones familiares e interpersonales, hemos hecho esta pequeña investigación a modo de lista. Esperamos les ayude (tanto como a mi) a tomar conciencia sobre el uso de nuestros celulares, el internet y el costo que esto trae para nosotros y nuestra familia.

1. «Yo no soy adicto al celular solo me gusta estar informado». La incapacidad de estar desconectado.

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Las nuevas tecnologías nos han traído un acceso a la información casi ilimitado. Ya no la salimos a buscar información, ella llega a nosotros instantáneamente. Esto nos hace creer en lo primero que leemos deteriorando y disminuyendo nuestra capacidad de discernimiento. Nos conformamos con ser lectores de titulares de 140 caracteres. No investigamos más, ¿en qué medios confío?, ¿es necesariamente el más popular en la red, el más digno de confianza?.  ¿Es verdad entonces que solo me gusta estar informado? O ¿tengo simplemente la necesidad de querer estar siempre al día, saber el último evento, la última actualización, el último comentario en el chat, hacer clic mil veces para actualizar la página?. ¿Te has puesto a pensar qué sucedería si apagas tu celular por un día?.


2. «Si se me pierde el celular muero». ¿Qué es la NOMOFOBIA?

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Nomofobia (No-mobile-phone phobia) es el miedo desordenado a quedarse sin celular. Se te perdió, lo olvidaste en casa, te lo robaron, etc. Quedarte sin celular es casi insoportable. Puedes llegar a sentirte profundamente desorientado y perdido. Incluso llegar a sentir una necesidad muy grande de comunicarte con otros para pedir ayuda. Esta situación tiene que ver con la absoluta dependencia que tienes de los demás y tiene que ver con problemas de inseguridad personal y en tus relaciones. ¿Te está pasando esto? Pide ayuda.


3. «Es solo una foto para el instagram… otra, otra más». Dependiente de las redes sociales.

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Parece ser que para muchos de nosotros y en muchas ocasiones estar sin la posibilidad de usar medios sociales significa enfrentarse a la soledad. Estar en silencio y sin nadie alrededor. El vivir tan deprisa, siempre conectado, nos da la ilusión de que podemos estar acompañados en todo momento. Pero apenas el celular desaparece o se apaga, el silencio y la soledad aparecen. No nos hemos preocupado de entablar verdaderas relaciones, no conocemos ni al vecino, y puede resultarnos muy difícil entablar una conversación cara a cara con una persona. La soledad resulta insoportable.


4. «Estoy coordinando algo importante». ¿Con quién te estás comunicando realmente ?

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Cuántas veces he escuchado decir −y yo misma− he sentido que me es más fácil comunicarme a través de mensajes de texto. Y esto es absolutamente cierto. Cuando me comunico a través de una pantalla puedo releer lo que escribo, borrarlo y acomodarlo mil veces y si hay un mal entendido echarle la culpa al chat y decir que no fue eso lo que quisiste decir. Hablar directamente implica mostrarse tal y como eres, sin ediciones. Mostrar como realmente son nuestras emociones y no cómo deberían ser de acuerdo a la situación. ¿Cuántas veces has estado en desacuerdo pero para llevar la fiesta en paz has puesto una carita feliz como diciendo no pasa nada, cuando en realidad tienes el corazón destrozado?, ¿cuántas veces tienes a tus hijos o a tu esposo al lado y lo único que haces es teclear en tu celular?, ¿sabes todos los momentos que te estas perdiendo?, ¿sabes lo que ellos están sintiendo?.


5. «¿Sorry me dijiste algo?, ¿qué pasa?». Te estás perdiendo momentos valiosos por mirar tu celular.

domine

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El celular es un instrumento a tu servicio y no al revés. No dejes que afecte tu vida al punto de robártela. Mira a tu alrededor todo lo que podrías estar perdiéndote. Toma tú las decisiones. Hazlo por ti y por los que amas. Y si no puedes, busca ayuda.


Aquí algunos consejos:

1. Limita el uso a ciertas ocasiones.

2. Si estas con tu familia guárdalo, apágalo si es necesario. Contesta los mensaje luego. Si es muy importante lo que te han escrito y no respondes seguro te llamarán.

3. Diversifica tus momentos de ocio. Sal a caminar, comparte con la familia, visita a un amigo, pinta, escribe, lee un libro, juega con tus hijos.

4. Si mucha gente te dice que eres dependiente de tu celular: ESCUCHALOS. Piensa que es muy posible que seas adicto a tu celular y te estés perdiendo grandes momentos en tu vida. Como despertar al lado de tus hijos, de tu esposo y sea a ellos a los primeros que toques y les digas: Buenos días.

Como complemento te dejamos estas imágenes creadas por el diseñador Shyang He de la agencia Ogilvy´s en Beijing para el Centro Shenyang  de Investigación Psicológica. En ellas se resaltan los efectos que pueden tener los smartphones  en las relaciones humanas.

 

Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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