Cortometraje «Te he mentido» y una reflexión sobre el significado del amor

mentido

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¿Quién soy yo y quién eres tú? ¿Será posible que yo, sin dejar de ser yo, pueda ayudar a desarrollarte plenamente a ti sin que dejes de ser tú y, cómo tú siendo plenamente tú, me ayudas a desarrollar mi propio proyecto, lo que estoy destinado a ser? ¿Hasta qué punto podremos unir nuestras existencias para tener un proyecto común en el que podamos desarrollar al máximo lo que cada uno es y está destinado a ser sin distorsionar ni sacrificar lo esencial de cada uno?.Padre. Alfonso Vergara

Empezar a escribir este post me ha resultado tan complicado. Lo he empezado a escribir mil veces y mil veces lo he borrado. Y es que hablar del enamoramiento siempre me resulta complicado. Me encantaría que hubieran reglas y hasta un manual que garanticen un enamoramiento feliz, no me gustan los desenlaces tristes y dolorosos. Le tengo un rechazo muy fuerte al dolor que produce el desamor, debe ser porque he vivido varios y he sido testigo de varios más. Imagino muchas veces fórmulas exactas que garanticen los finales felices. Está claro que esas fórmulas sólo existen en mi mente y que la realidad es distinta.

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El cortometraje que hoy les presentamos, “Te he mentido” de Dulcineastudios, tiene como intención mostrar este fenómeno del enamoramiento y cómo las cosas que al principio nos enamoraron de pronto al final son las mismas que nos desenamoran. Y hasta nos deja el mensaje de que el amor es algo efímero, pasajero, que no dura para siempre.




A mi parecer y luego de todo lo que he vivido, leído y aprendido siento que al enamoramiento se le da una especie de poder supremo que no le corresponde. Cuántas veces he escuchado a parejas de amigos casados que de pronto terminan su matrimonio porque se enamoraron de otra persona y contra el amor no pueden hacer nada. Y luego de un tiempo otra vez la misma historia, se volvieron a enamorar de otra persona o de pronto se dan cuenta de que estaban enamorados del anterior sólo que recién lo descubrían… En fin.

Ahondando un poco, no es novedad afirmar que vivimos en un mundo donde cada vez es más frecuente lo desechable, lo hedonista y egocéntrico. El consumismo ha llegado a niveles tan altos que incluyen al ser humano como una cosa más qué consumir. Y el enamoramiento no se libra de este fenómeno.

Sé que los desencantos muchas veces son inevitables y el amor finalmente depende de la libertad de cada uno. Pero ejercer esa libertad en el amor tiene que ver con el tiempo, la espera, la paciencia, la confianza en Dios y su plan.

Cuántas veces en nuestro afán y tendencia natural al encuentro con el otro, sentimos una primera atracción hacia alguien que puede ser de tipo, físico o emocional y en lugar de darnos el tiempo de conocer a esa persona y ver la bondad y certeza de nuestros sentimientos, nos apresuramos a lanzarnos en una relación con un ser imaginario al que le hemos atribuido todas las características que en nuestra mente debe tener la pareja perfecta. Nos han enseñado a hacer caso pleno de nuestros sentimientos, de lo que nos hace sentir bien y dejar la razón de lado. Y no es que los sentimientos y las emociones no sean importantes, lo son, pero no debemos dejarnos manejar por ellas solamente.

Cuando ese primer chispazo de amor va perdiendo fuerza, cuando las emociones se tranquilizan y el tiempo nos va mostrando quién es la persona que tenemos al frente, y esta no coincide con el ideal de amor que teníamos, lo único que pensamos es: el amor se acabó. Descubrimos la mentira en la que hemos estado metidos…

Pero lo cierto es que el amor no acaba, el amor verdadero perdura y se multiplica.

Y esto es lo que le falta al video, un conocimiento personal. El tiempo y la paciencia que el amor requiere para forjarse, para conocerse mutuamente más allá de esa atracción que el enamoramiento produce.

Sé que los desencantos muchas veces son inevitables y el amor finalmente depende de la libertad de cada uno. Pero ejercer esa libertad en el amor tiene que ver con el tiempo, la espera, la paciencia, la confianza en Dios y su plan.

La tendencia del ser humano al encuentro, a vivir en comunidad, es un sello que Nuestro Creador ha puesto en nosotros. La vida en comunidad y la complementariedad entre hombre y mujer es un don precioso que Dios nos ha dado. Podemos vivir un enamoramiento feliz en la medida en que nos demos el tiempo y la espera para conocer al otro y para conocernos a nosotros mismos.

Los invito a revisar sus historias personales, a cuestionar sus relaciones. A preguntarse si realmente se están conociendo, o si simplemente están pasando un momento que los hace sentir bien. ¿Estamos pensando en el otro realmente, o solo en nosotros mismos?.

Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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