19 consejos para seguir siendo católicos en un bar



Acepto que durante muchos años he estado apartada de Dios. Lo que no significa que Él haya estado apartado de mi. Tengo la certeza que Dios siempre ha estado (y está) a mi lado guiando mis pasos y protegiéndome a veces incluso de mi misma. Creo que las oraciones de mi madre han jugado un rol fundamental en esto último. Gracias mamá.

Hace unos días leí la noticia sobre este bar católico que abrieron en Francia. Y hoy con lo aprendido pensé: ¡Qué gran idea! Qué bueno sería tener uno por aquí cerca. Ir a un lugar sano y seguro donde compartir, celebrar y socializar.


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Regresando en el tiempo (solo unos cuantos años atrás) mi pensamiento hubiera sido distinto o simplemente la idea del bar católico me hubiera parecido no viable. Digamos que en ese tiempo mi moral sufría un leve desorden de atención. Ojo dije leve. Ya que estamos entrando en confianza acepto que me encantaba salir de noche y hasta muy tarde. La noche, sus luces, sus personajes curiosos, el lenguaje que aparecía en esos lugares, los códigos, las formas, lo permitido cuando el sol se va, la música y los espejismos me parecían algo tan atractivo. Sentía que era un mundo paralelo que de pronto aparecía. Ahí era completamente libre y auténtica. Esto último dependería de la dosis correcta de alcohol que estuviera presente. Ahí está, lo dije.

Haciendo un balance de esas noches y casi madrugadas, siento que he podido sortear situaciones incómodas y hasta peligrosas; primero porque Dios es grande y segundo por una serie de factores que estuvieron presentes como los buenos amigos. Hace poco uno de esos amigos escribía que Dios saca cosas buenas hasta de las cosas malas. Y hoy esa es mi intención, ver como Dios saca cosas buenas de situaciones de mi vida que no fueron tan buenas. Y ponerlas al servicio de los demás.


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En el mundo de hoy los católicos no somos un grupo de personas que vive en una isla. Estamos inmersos en el mundo pero con la mirada en el cielo en todas las circunstancias de nuestra vida, en todas, hasta en un bar. No hay nada de malo en sí con ir a un bar. Pero dado el mundo y la cultura en que vivimos, muchas veces para un católico puede convertirse en un gran desafío. Así que aprovechando lo aprendido, lo vivido y lo sufrido aquí les dejo una serie de consejos para cuidarnos y cuidar nuestra fe en lugares tan controversiales como estos: Los bares. A mi me hubieran servido mucho, espero les sirvan.


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1. Elige bien a dónde vas

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(c) Pixabay.com

Te la pongo clara, los católicos no vamos a antros. Quiérete un poco y no vayas a lugares donde tú y tus amigos podrían pasar un mal rato. ¿A qué me refiero? Peleas, drogas, borracheras, amores de barra y demás. Ve a un bar pero escógelo bien, no seas ingenuo. El ambiente en el que un cristiano vive tiene peso en su vida, no creas que porque vas a misa tienes pasaporte diplomático para entrar en cualquier ambiente. Ese modo de pensar es totalmente contrario al “Astuto como la serpiente y manso como paloma”, que nos pidió el Señor. Mira bien cómo es el lugar, pide referencias y sin ningún reparo no vayas si no es el lugar apropiado. En todo caso busca otro y propónselo a tus amigos.


2. Siempre con buenos amigos. Sí, dije buenos y dije siempre

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(c) Pixabay.com

“No hay amor más grande que el de dar la vida por los amigos” (Jn. 15:13) Los buenos amigos son los que nos acercan a Cristo. La verdadera amistad es un gran tesoro. Trata siempre de ir en compañía de verdaderos amigos, aquellos que realmente te conozcan y sepas que estarán ahí para cuidarte. Tú también sé un buen amigo para ellos. Hazles caso cuando te adviertan de tu comportamiento. Cuando vas solo o con simples conocidos puedes caer en la tentación de las apariencias y aceptar, ceder ante comportamientos que van en contra de tu vida cristiana, un buen amigo al lado será siempre muy beneficioso.


 3. Lleva algo que te recuerde en lo que crees

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(c) Ashley Rose/ Flickr.com

Sí, lleva algo; una inscripción en el polo, la cadena que te regaló tu mamá. El denario en el dedo. ¡Algo! Las luces, los ruidos, las interferencias pueden hacerte dar una amnesia temporal o volverte ciego. Siempre recuerda quién eres, de dónde vienes y a dónde vas. No la pierdas de vista.


4. Hacer lo que todos hacen es cosa de gente sin estilo 😉

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(c) Daigo Oliva/ Flickr.com

En otras palabras: ¡sé prudente! Cuida tus palabra y tus acciones. Por hacerte el chistoso o el “cool” puedes acabar en problemas. Usemos nuestra voluntad para moderar nuestros impulsos, nuestras palabras y nuestros actos sobre todo en un lugar en el que podemos tropezar. Recuerda cuando tropiezas tú, tropezamos todos. No solo te juzgan a ti, juzgan a toda la iglesia.


5. Arréglate, vístete bonito, sin perder de vista quién eres

Woman looking in a motorbike's mirror

(c) Dollar Photo Club

Para ser más exactos cuida tu cuerpo no te pongas una falda que parezca un cinturón ni una camisa que parezca una bufanda o esté tan pegada a tu cuerpo que parezca pintura! Tu cuerpo es sagrado, no caigas en la tentación de usarlo como mercancía. Respétate, quiérete y ten respeto por los demás también. Alguna vez leí que la modestia no es una prenda de vestir sino una conducta y un modo de comportarse. Podrías vestir la ropa más modesta y recatada que quieras pero si tu comportamiento es todo lo contrario y lo que busca es seducir, de nada sirve que te pongas una túnica. Viste bien y compórtate bien.


6Cuando tomes se consciente de tus límites y ¡respétalos!

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(c) Pixabay.com

No hay nada malo con tomar un trago. Pero si nunca antes lo has hecho, es mejor que no escojas un bar para empezar. Si tomas, siempre toma con mesura y nuevamente con buenos amigos. No voy a entrar en los detalles del pecado de la gula en sí sino de que te cuides. Los efectos del alcohol nos nublan el entendimiento y podemos terminar haciendo cosas de las cuales luego nos vamos a arrepentir o peor aún nos pueden poner en situaciones de riesgo. No seas ingenuo, cuídate, no pierdas tu vaso de vista. No trates de hacerte el fuerte o el que se las sabe todas porque definitivamente no te las sabes.


7. No te la pases criticando todo y a todos

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(c) Jan/ Flickr.com

Si va a un bar, vas a pasar un rato con los amigos, a distraerte. No vas a un bar sólo a criticar a las personas que están ahí, ni su conducta ni su moral. No estamos llamados a juzgar, y que tire la primera piedra el que esté libre de pecado. Cada uno vive una realidad distinta y no todos tenemos ni la misma formación espiritual ni compartimos las mismas creencias. Así estés en una iglesia: no entres al chisme. El Papa Francisco nos dice que con el chisme podemos asesinar al prójimo. Todos somos hijos de Dios amados hasta el infinito. Elije comentarios que lleven a críticas constructivas que aporten, que provoquen reflexión.


8. Diviértete

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(c) Pixabay.com

La Madre Teresa de Calcuta decía: “Un corazón lleno de alegría es un corazón lleno de amor…Si tienes alegría, esta brillara en tus ojos y en tu aspecto, en tu conversación y en tu contento. No podrás ocultarla por que la alegría se desborda”. Vayas donde vayas, que la alegría en Dios sea tu compañía. Si estás entre buenos amigos, disfruta el momento y que TU tu comportamiento y tu alegría cuestione a las personas que te rodean y los acerque a Dios. Si vas a un bar no es para que seas el tenso criticón, mejor te quedas en tu casa. Vas para divertirte con tus amigos. Y como católicos sabemos a qué nos referimos con diversión.


9. Ayuda a quienes se pasen de copas

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(c) Adriano Agulló/ Flickr.com

Ayúdalo, asístelo y llévalo a su casa. Conversa con él o ella al día siguiente. Y si tú eres el que necesitó de la ayuda. Déjate ayudar. Si no puedes controlarte, es mejor que no vayas. No dejes a tus amigos abrazados a un W.C. hasta que termine tu noche. Eso daña la imagen de tus amigos y habla mal tu capacidad de sacrificarte por ellos.


10. No estés pendiente de tu celular

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(c) Pixabay.com

A ver y esto no sólo es para un bar sino para cualquier situación social de la vida. Es algo tan molestoso estar en un grupo y que todos miren el celular en lugar de mirarse a la cara y conversar. La verdadera unión y comunicación no es a través de un celular. NO es “Smart” hacerlo. El mensaje que transmite al que está frente tuyo es “no me importas”  Además que específicamente en un bar es peligroso, ¿por qué?, porque estás distraída o distraído de lo que está pasando a tu alrededor y muchas veces hay quienes se aprovechan de esa situación. Deja el celular en el bolsillo.


11. Si tienes novia no juegues en la línea

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(c) Pixabay.com

Si tienes novia. Anda con tu novia al bar. Si vas solo anda con un grupo de amigos. Si encuentras alguien atractiva no la busques ni entres en una conversación íntima. Cuídate y cuida tu relación. Si juegas con fuego te puedes quemar. Y si te chamuscas, pues te recomiendo que converses con ella o con él sobre lo que sucedió esa noche, te aseguro que es mil veces mejor que se entere por ti a que otras personas, muchas veces malintencionadas, se lo cuenten y exageren lo que realmente ocurrió. ¡Esto es el ABC del enamorado católico! ¿No lo has leído?


12. Evita el coqueteo (especialmente para las chicas)

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(c) Pixabay.com

Y esto bien puede estar relacionado con el punto anterior como no. Parece ser que a las chicas nos gusta que nos miren y muchas veces cuando descubrimos miradas las aprovechamos para despertar más admiración aún. No juegues sino quieres que jueguen contigo. La vanidad no te va a llevar a ningún buen lugar, por vanidosa puedes terminar en situaciones incómodas. Recuerda que hoy en día mucha gente va a los bares a buscar diversiones pasajeras. No vaya a ser que te confundan con una.


13. Los católicos no tenemos amores de una noche

Young woman crying

(c) Dollar Photo Club

Continuando con lo anterior. Si encuentras a alguien que te parece interesante, lo mejor que puedes hacer es conversar. Nada más. Introducirlo al grupo de amigos y quedar para volver a salir y seguir conociéndose por un buen tiempo más. No somos cosas que se desechan, no somos descartables de un uso y desuso como el mundo nos quiere hacer creer. No caigas en la fantasía del feminismo ni del machismo que te dicen que eres libre para hacer con tu cuerpo lo que quieras. Quiérete respétate y haz lo mismo con los demás.


14. Si te preguntan por tu fe haz apostolado. El apóstol no está de vacaciones en un bar

Group of friends enjoying a beer at pub in London

(c) Dollar Photo Club

Si te preguntan es la premisa. Y es que no vas a ir a un bar de frente a dar un sermón. Pero efectivamente si alguien te pregunta responde. Recuerda que el mejor apostolado que podemos hacer es dar testimonio con nuestras vidas.


15. Si alguien se pasa de la raya con una amiga, defiéndela

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(c) Pixabay.com

Y lo mismo con un amigo. Hoy en día no es poco frecuente encontrar a chicas que abordan chicos y los hacen pasar ratos incómodos. Si una chica le está haciendo proposiciones indebidas a tu amigo ayúdalo a salir de ahí o pon en evidencia a la chica. Y obviamente si alguien se pasa de la raya con tu amiga defiéndela. No inicies peleas, la violencia no lleva a ningún lado.


16. Aconseja a tus amigos cuándo parar… pero recuerda que son libres de ser idiotas

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(c) Pixabay.com

Creo que ya toqué este punto pero vale la pena reforzarlo. Ayúdalos a recordar que ya tomaron demasiado, ayúdalos a recordar que tienen novia y la conversación con esa chica les puede traer problemas, ayuda a tu amiga a que no escuche a ese tipo…Y efectivamente ten presente que pueden tener la libertad de ser idiotas. Pero es preferible que se enojen contigo a dejarlos atentar contra sí mismos. El enojo finalmente se pasa, las heridas dejan cicatrices.


17. Di NO

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(c) Pixabay.com

Claro y simple. Cuando quieras decir no, di NO. No tomo. No quiero más. No, ya me voy. No, tengo novia. No, gracias. No, no, no, no. No pasas nada si rechazas cosas que te pueden hacer daño. No cabe la vergüenza aquí. Se digno y di NO.


18. No entres en detalle dando explicaciones de tu vida privada

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(c) Alberto Ortiz/ Flickr.com

Este es un buen consejo. Aquí voy: Una chica y un chico en una barra. Conversan amenamente, él está interesado y quiere “algo más” con la chica. Ella en lugar de decir NO y salir rápidamente de la situación, como el chico también le gusta se llena de explicaciones y confidencias que no son las que debemos dar a alguien que recién conocemos y menos en un bar. Por ejemplo: Mira soy católica y los católicos no tenemos amores de barra. En realidad soy virgen… ¡¡¡NOOO!!! Eso no se dice, es algo íntimo y personal. Revelar algo así solo va a ponerte peligro. Sé manso como una paloma pero astuto como un león. Los detalles de tu vida personal no se dan en un bar. Eso se llama pudor. Punto.


19. Vuelve a casa antes de que el encanto se acabe, sí algo así como Cenicienta

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(c) Pixabay.com

Busca una hora prudente para volver a casa. Esta hora dependerá no sólo de qué hora sea sino del ambiente y las acciones de los que te rodean. Siempre retírate con el grupo de amigos con el que viniste, nunca solo ni con alguien a quién recién conociste por muy buena persona que te parezca o porque crees haber encontrado al príncipe azul. NUNCA.


Cuéntanos qué te parecieron estos consejos, cuáles crees que faltaron y los que nunca habías escuchado. Recuerda un apóstol nunca está de vacaciones 😉

Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.


Silvana Ramos

Silvana tiene 38 años, es ingeniera y trabajó muchos años en una empresa de innovación. Hace 5 años fue mamá por primera vez y hace 3 años renunció a la ingeniería para dedicarse a sus hijos. Hoy es mamá de 3. El matrimonio y la familia se han convertido en su verdadera vocación.

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