3 hechos irrebatibles sobre el orden del universo que desafían a la ciencia



Si estuvieses perdido en el desierto más inhóspito de este mundo y de pronto caminando te encuentras unas cuantas líneas rectas dibujadas en el suelo, paralelas, todas a la misma distancia una de la otra, creo que la primera pregunta que nos surgiría sería: “y quién hizo esto?”. Es la primera pregunta que los científicos se hicieron cuando descubrieron las líneas de Nazca en el desierto del sur del Perú. Nadie fue tan insensato de plantear que aparecieron espontáneamente por obra de la naturaleza, formando las figuras que ahora se conocen.

Y es que cuando nos topamos con algo que tiene un orden, una lógica, nunca pensamos que está ahí por obra del azar, sino que tiene que ser obra de un ser inteligente, porque el orden es consecuencia de la razón. Si pensamos así con algo tan simple como este ejemplo de las líneas dibujadas en el suelo, con cuánta mayor razón habríamos de aplicarlo al ver el Universo. Es una realidad tan ordenada, lógica y sistematizada que es imposible decir que se fue formando solo, al azar, sin que haya un ser inteligente por detrás que le ha dado un orden. El Universo responde a un diseño.


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Este video quiere mostrarnos que la ciencia por sí sola, no es suficiente para explicar el Universo. La ciencia va a intentar de explicarnos cómo se realizan las cosas, pero nunca nos podrá dar razón del porqué ni para qué. Por lo tanto, mientras las ciencia progresa más, la pregunta por Dios no se vuelve innecesaria, sino por el contrario, se vuelve cada vez más urgente. Y esa es la conclusión a la que muchos científicos terminan llegando, como lo demuestra el video.

El Universo es una realidad tan ordenada, lógica y sistematizada que es imposible decir que se fue formando solo, al azar, sin que haya un ser inteligente por detrás que le ha dado un orden.
No se trata de querer probar la existencia de Dios por la ciencia, porque eso es imposible, ya que la ciencia se basa en hecho experimentales y Dios no es el resultado de un laboratorio. Sin embargo la ciencia nos da material suficiente para que podamos creer razonablemente. Porque es razonable creer en Dios. Más bien, no creer en Dios y pensar que todo apareció de la nada y se formó tan perfectamente, eso es tener una “fe” ciega. Se necesita una verdadera “fe” de ateísta militante, para creer que un mundo tan perfecto surgió por azar o sin la intervención de un ser superior inteligente que le fue dando un orden.
Dios le da al hombre razones evidentes y suficientes para que pueda creer. Pero no razones aplastantes, porque Dios quiere que el hombre lo acepte libremente, no por la fuerza. Finalmente ese es camino al que muchos científicos honestos terminan abriéndose al profundizar en sus descubrimientos.
Les dejamos este texto de apoyo, para complementar lo que hemos visto y hablado, tomado de Audiencia General de SS Juan Pablo II del 10 de julio de 1985, acerca de la existencia de Dios:
Cuando se habla de pruebas de la existencia de Dios, debemos subrayar que no se trata de pruebas de orden científico-experimental. Las pruebas científicas, en el sentido moderno de la palabra, valen sólo para las cosas perceptibles por los sentidos, puesto que sólo sobre éstas pueden ejercitarse los instrumentos de investigación y de verificación de que se sirve la ciencia. Querer una prueba científica de Dios, significaría rebajar a Dios al rango de los seres de nuestro mundo, y por tanto equivocarse ya metodológicamente sobre aquello que Dios es. La ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios: ella no puede ni afirmar ni negar esta existencia. De ello, sin embargo, no debe sacarse la conclusión que los científicos son incapaces de encontrar, en sus estudios científicos, razones válidas para admitir la existencia de Dios. Si la ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar la existencia de un Ser que lo supera. Muchos científicos han hecho y hacen este descubrimiento.


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P. Juan José Paniagua

El Padre Juan José es peruano y sacerdote hace dos años. Actualmente vive en Costa Rica y participa en varios proyectos apostólicos, especialmente con jóvenes.


P. Juan José Paniagua

El Padre Juan José es peruano y sacerdote hace dos años. Actualmente vive en Costa Rica y participa en varios proyectos apostólicos, especialmente con jóvenes.

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