El Hijo del Hombre: una hermosa animación pascual



Esta animación nos recuerda las palabras que pronunció el Papa Francisco en la Vigilia Pascual de este sábado. Dios ha entrado en el misterio de nuestra humanidad, se ha abajado y lo ha redimido. Él ha compartido todos los acontecimientos de nuestra vida, ha entrado en nuestras penas, nuestras dudas, nuestras angustias, alegrías, dolores y, dejando el miedo atrás, desde su realismo las ha llenado de sentido.

Es hermoso y muy gráfico en el video entender como Su Pasión, Muerte y Resurrección son como cumbres, términos, de su misión cotidiana entre nosotros los hombres. Pensar que Jesús nos tiene todo el tiempo presentes en su memoria durante su Pasión nos llena de esperanza. El realmente muere y resucita por amor a nosotros.


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Por eso como nos dice el Papa, vivamos esta Pascua permitiéndonos entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida y llena de esperanza y alegría nuestras existencias.




Acá les dejo un hermoso extracto de su homilía:


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“… Esta fue una noche de vela para los discípulos y las discípulas de Jesús. Noche de dolor y de temor. Los hombres permanecieron cerrados en el Cenáculo. Las mujeres, sin embargo, al alba del día siguiente al sábado, fueron al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. Sus corazones estaban llenos de emoción y se preguntaban: «¿Cómo haremos para entrar?, ¿quién nos removerá la piedra de la tumba?…». Pero he aquí el primer signo del Acontecimiento: la gran piedra ya había sido removida, y la tumba estaba abierta.

«Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco» (Mc 16,5). Las mujeres fueron las primeras que vieron este gran signo: el sepulcro vacío; y fueron las primeras en entrar.

«Entraron en el sepulcro». En esta noche de vigilia, nos viene bien detenernos a reflexionar sobre la experiencia de las discípulas de Jesús, que también nos interpela a nosotros. Efectivamente, para eso estamos aquí: para entrar, para entrar en el misterio que Dios ha realizado con su vigilia de amor.

No se puede vivir la Pascua sin entrar en el misterio. No es un hecho intelectual, no es sólo conocer, leer… Es más, es mucho más.

«Entrar en el misterio» significa capacidad de asombro, de contemplación; capacidad de escuchar el silencio y sentir el susurro de ese hilo de silencio sonoro en el que Dios nos habla (cf. 1 Re 19,12).

Entrar en el misterio nos exige no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismos, no huir ante lo que no entendemos, no cerrar los ojos frente a los problemas, no negarlos, no eliminar los interrogantes…

Entrar en el misterio significa ir más allá de las cómodas certezas, más allá de la pereza y la indiferencia que nos frenan, y ponerse en busca de la verdad, la belleza y el amor, buscar un sentido no ya descontado, una respuesta no trivial a las cuestiones que ponen en crisis nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestra razón.

Para entrar en el misterio se necesita humildad, la humildad de abajarse, de apearse del pedestal de nuestro yo, tan orgulloso, de nuestra presunción; la humildad para redimensionar la propia estima, reconociendo lo que realmente somos: criaturas con virtudes y defectos, pecadores necesitados de perdón. Para entrar en el misterio hace falta este abajamiento, que es impotencia, vaciamiento  de las propias idolatrías… adoración. Sin adorar no se puede entrar en el misterio.

Todo esto nos enseñan las mujeres discípulas de Jesús. Velaron aquella noche, junto a la Madre. Y ella, la Virgen Madre, les ayudó a no perder la fe y la esperanza. Así, no permanecieron prisioneras del miedo y del dolor, sino que salieron con las primeras luces del alba, llevando en las manos sus ungüentos y con el corazón ungido de amor. Salieron y encontraron la tumba abierta. Y entraron. Velaron, salieron y entraron en el misterio. Aprendamos de ellas a velar con Dios y con María, nuestra Madre, para entrar en el misterio que nos hace pasar de la muerte a la vida”.  Papa Franciso. Vigilia Pascual, Sábado Santo 4 de abril de 2015.

Luisa Restrepo

Es laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación. Estudió comunicación social. Es colombiana pero actualmente vive en Lima, donde se encarga de proyectos apostólicos para jóvenes.

@luisarestrepop

Editora en español @catholiclink_es


Luisa Restrepo

Es laica consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación. Estudió comunicación social. Es colombiana pero actualmente vive en Lima, donde se encarga de proyectos apostólicos para jóvenes.

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