En un futuro cercano: ¿Es inevitable que el hombre sea reemplazado por la máquina?

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El video de hoy es un documental titulado Humans not need to apply, producido por el canal CGP Grey, que se ha vuelto viral en las redes sociales. Desde hace siglos se vienen inventado herramientas y maquinas para reducir el trabajo físico, no solo para evitar el agotamiento sino también para generar economías de escala. Esto permite especialización en el trabajo humano que al final del camino es algo beneficioso y tiene un impacto positivo en el nivel de vida.

Si bien, en este punto, podemos coincidir con el video; nos parece fundamental acotar que el progreso tecnológico no necesariamente representa también progreso para la humanidad. Ya hace unas décadas San Juan Pablo II afirmaba que el progreso tecnológico exige un desarrollo proporcional de la ética y la moral.



De las reacciones que se pueden tener siempre tendremos dos posturas: los tecnófilos que están muy a favor y los tecnófobos que manifiestan su rechazo por los avances tecnológicos.

Sin ánimo de tomar alguna de estas posturas consideramos necesario no caer en criterios “tecnocentristas”, sino más bien, ver desde una perspectiva que tenga al hombre, y a su desarrollo como centro iluminada siempre por Cristo. Es Él quién le manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación (Gaudium et spes, 22)

Adicionalmente en las imágenes del video existe un hilo conductor donde se argumenta como los robots podrían reemplazar el trabajo de los humanos con el objetivo de ser más eficientes y eficaces, mostrando que en la mayoría de casos, la tecnología y los robots podrían hacer “mucho mejor” las cosas comparado con los seres humanos. Este criterio de búsqueda de la eficacia por si misma podría conducirnos a convertir a las personas en piezas sustituibles de un proceso que debe ser configurado una y otra vez, como bien decía Benedicto XVI:

Creer que la tecnología es el agente exclusivo de progreso o de la felicidad, lleva a una mercantilización del hombre que conduce a la ceguera y a la miseria.

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El escenario, ciertamente futurista, en el que grandes porciones de la población no sean “empleables” puede ser visto desde varias perspectivas. Una de ellas sería que la mayoría del trabajo este automatizado por lo que el hombre no necesita trabajar tanto. Esto en sí mismo no sería tan malo, al menos si comparamos con la realidad actual. El efecto de esto sería que la fuerza laboral al reducirse impactaría negativamente en el modelo económico que conocemos. Sin embargo al analizar este mismo escenario se podría repensar el modelo económico mejorando la distribución de la riqueza, donde probablemente muchas necesidades básicas y servicios públicos serían más accesibles para la población mundial, por lo tanto el costo de vida debería reducirse y las personas podrían dedicar su tiempo a otras cosas.

A estos supuestos de repensar el modelo económico, la dedicación del tiempo del hombre, la accesibilidad de servicios públicos, etc. se puede añadir un sinfín de conjeturas positivas o negativas (según la postura económica), todas ellas sin conocer el futuro. Sin embargo algo que sí sabemos es que toda actividad humana va a depender del concepto y valoración que se forje hoy del ser humano, por lo que valdría la pena volver la mirada hacia el hombre (antes que sea demasiado tarde). Una ilimitada confianza en las posibilidades de la tecnología sería ilusoria y ajena a lo que Dios ha puesto en el ser humano desde la creación.

La tecnología no suprime lo humano, la tecnología forma parte de la vida del hombre pero no lo es todo, ni siquiera lo más importante. Si bien el hombre necesita de la tecnología esta no se puede absolutizar y no basta para que el hombre se entienda y se valore, menos aún para darle sentido pleno a su existencia.

El hombre es lo primero, es bueno recordarlo. El hombre, a quien Dios ha confiado la buena gestión de la naturaleza, no puede ser dominado por la tecnología y convertirse en su súbdito.  Benedicto XVI

Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

@luisdelgadoc

Emprendedor y Design Thinker https://t.co/wxPoiomVwv


Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

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