Nuestra vida se rige por la meritocracia: ¿Somos lo que “merecemos”?

Hay partes mucho más valiosas e importantes de nosotros que nunca aparecerán en nuestro curriculum vitae

meritocracia

Captura de video

El video que comentamos a continuación fue producido por la página inglesa  The School of Life. Inicia narrando la típica situación cuando estas en una fiesta y aparece alguien con  la pregunta de “¿A qué te dedicas?”. Y, dependiendo de cuan interesante es la respuesta la gente se interesa en conocernos mejor, o de lo contrario, simplemente nos dejan de lado. Esta como otras situaciones explican la ansiedad que genera en nosotros mantener un status sucumbiendo ante el reduccionista concepto del éxito que tiene la sociedad de hoy.

Hoy en día se ha hecho muy popular en el management una serie de “ideologías motivacionales”  que pregonan que si un empleado se propone una meta puede lograr cualquier cosa. Es decir, el poder está en la mente y es fundamental la actitud pues vivimos en un mundo de muchas oportunidades y somos “capaces de todo”. Pero ¿Cómo afrontar el miedo al fracaso?, ¿Qué sucede si no llegamos lejos a pesar que nos dijeron desde pequeños que todo era posible?. Creo que la respuesta no está ni en la meta ni en el resultado sino en dos claves:

1. La recta valoración de uno mismo, para entender que somos más que nuestros éxitos o nuestros fracasos.

2. La madurez suficiente para comprender y afrontar la realidad con alegría y humildad. En los sufrimientos vivir un realismo de la esperanza, conscientes de que en la vida estos no desaparecerán.

Lamentablemente en la época en la que vivimos la posición profesional se ha convertido en una característica central de las personas. En algunos casos puede resultar realmente triste pues se llega a poner la seguridad y la valoración en la frase “yo trabajo en…”. Evidentemente no está mal estar orgulloso del propio trabajo, sin embargo nuestros logros exteriores, sean los que sean, no nos definen. Hay partes mucho más valiosas e importantes de nosotros mismos que nunca aparecerán en nuestro curriculum vitae.

Que importante es desterrar la idea de que el éxito sólo es éxito si tiene que ver con el dinero y el status. La realidad nos dice que hay distintas maneras de ser exitoso sin mucho dinero ni un gran status social. Podríamos hablar de una madre, un bombero, un artista, una maestra, un sacerdote, etc.
La propia definición de éxito debe tener siempre como núcleo la felicidad del desplegarse haciendo el bien. Una clave para lograrlo es ser transparente, y la mejor forma de ser transparente es estar cerca a Dios. Para finalizar creo que vale repetir una frase (que no es sólo para curas y monjitas) de la Beata Madre Teresa de Calcuta: Dios no pretende de mí que tenga éxito, sólo me exige que le sea fiel”.

Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

@luisdelgadoc

Emprendedor y Design Thinker https://t.co/wxPoiomVwv


Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

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