Tengo un gran trabajo, pero me falta una vida digna

La seguridad de un buen trabajo y la posibilidad de una vida digna no tienen por que ser opuestos.

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Catholic-link.com.-

Este video, producido en 2008 por Opus Bou, tiene casi un centenar de premios alrededor del mundo y alrededor de tres millones de visitas en Youtube. Es una animación que presenta la usual rutina de un anónimo personaje camino a su trabajo, inmerso en un mundo donde lamentablemente la utilización de personas como si fueran objetos es cosa de cada día. La reflexión que proponemos toma algunos elementos de la encíclica Laborem Exercens de San Juan Pablo II.

Es evidente, y parte de la realidad, que el trabajo por etapas nos puede causar fatiga y quizás hasta cierto tedio. Sin embargo, en un sentido en esta fatiga y tedio se hace también comprensible que el trabajo es un bien del hombre; puede resultar incómodo pero esta fatiga es un hecho universalmente conocido, porque es universalmente experimentado. Sin ánimo de ir en contra de las personas que dicen (o que anhelan decir) que no trabajan ni un solo día porque su trabajo es su pasión, debemos mencionar que el trabajo no es un bien exclusivamente de disfrute o meramente un deleite, sino que ante todo es un bien «digno», que adquiere ese calificativo porque corresponde a la dignidad del ser humano, y es además un bien que expresa esta dignidad e inclusive la aumenta.

“El progreso en cuestión debe llevarse a cabo mediante el hombre y por el hombre y debe producir frutos en el hombre”.

Aunque no nos guste aceptarlo hoy en día existen muchos ambientes laborales que se tornan feroces pues se trata muy mal a los empleados. No tocaremos ahora el tema del subempleo u otros temas relacionados a las condiciones de algunos trabajos, sino más bien nos centraremos en el trato personal de los superiores a sus empleados. En estas relaciones podríamos encontrar indiferencia, o  frases como: “Si no te gusta tu trabajo, encontraré a otro que le guste”, “No me vengas con problemas: tráeme soluciones” o “No te pago para pensar” o peor aún encontrar decisiones que van en contra de la dignidad de las personas. Lo único que nos toca mencionar en ese sentido es que los miembros de la empresa son colaboradores, es decir personas que acompañan en las labores, no son objetos o instrumentos que se pueden usar y/o cambiar.

Actualmente el mercado laboral suele entrar en una lógica capitalista que descansa en la errada idea de generar riqueza sólo por generar riqueza. Esta aproximación empuja a los líderes empresariales a una serie de decisiones y comportamientos que responden a valoraciones utilitarias y criterios errados.

Hace treinta años, el punto siete de la Laborem Exercens,  se refería a este tipo de errores:

“Conviene reconocer que el error del capitalismo primitivo puede repetirse dondequiera que el hombre sea tratado de alguna manera a la par de todo el complejo de los medios materiales de producción, como un instrumento y no según la verdadera dignidad de su trabajo, o sea como sujeto y autor, y, por consiguiente, como verdadero fin de todo el proceso productivo.”

En los grupos económicos y escuelas de negocios se habla con frecuencia de ética en varios aspectos del mudo laboral. En muchos casos en forma superficial, es cierto, pero sin duda es ir ya un paso adelante. El reto actual es que esta ética se convierta en una auténtica afirmación de la persona humana por encima de los dinamismos económicos, que miden el progreso en base únicamente a resultados cuantitativos.

La Laborem Exercens es muy clara al respecto: 

El progreso en cuestión debe llevarse a cabo mediante el hombre y por el hombre y debe producir frutos en el hombre. Una verificación del progreso será el reconocimiento cada vez más maduro de la finalidad del trabajo y el respeto cada vez más universal de los derechos inherentes a él en conformidad con la dignidad del hombre, sujeto del trabajo.

Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

@luisdelgadoc

Emprendedor y Design Thinker https://t.co/wxPoiomVwv


Es peruano. MBA y especialista en innovación empresarial, renunció a su cómodo trabajo para emprender su propio negocio de consultoría en gestión de la innovación. Sueña con conocer personalmente al Papa Francisco.

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