¿Nos han lavado el cerebro con eso de la igualdad de género?

¿Somos hombres y mujeres iguales como nos plantean algunas ideologías de hoy?


En el mundo de hoy, existen voces que se alzan clamando por la llamada “Igualdad de Género“. Una ideología que se ha hecho más y más poderosa en los últimos años, llegando a tener una fuerte influencia en la estructuración actual de las sociedades, y de manera especial en el mundo moderno europeo (y claro, en el aspecto social, muchos países miran hacia el “moderno mundo europeo” como modelo, sin ningún filtro adecuado).

El video que presentamos en esta ocasión, nos trae una investigación realizada por el noruego Harald Eia, que nos brinda una interesante investigación, motivada por la búsqueda de la verdad antes que la voluntad de querer afianzar cualquier teoría apriori. Es un video muy ameno (los aproximadamente 20 minutos de video se hacen ligeros por la simpatía y buena investigación de Eia) que nos permite introducirnos en el gran tema de la ideología de la igualdad de género, que, como todos sabemos, tiene tantas y graves consecuencias en la vida social y política de nuestras sociedades.

El pretender que la sexualidad se moldea de acuerdo a cómo la sociedad le dé la gana, es una afirmación my teñida de ideología

Noruega, fue destacado por el Foro Económico Mundial (WEF), como uno de los países con mayor igualdad de género en el mundo. Al analizar esta afirmación, el anfitrión del video cuestiona el hecho con algunas evidencias y sencillas verdades. Algo “no cuadra”, para él, en la “Noruega Igualitaria”, que tanto orgullo trae para innumerables sociólogos. Para comenzar, presenta el hecho (confirmado con algunas investigaciones científicas en otros países) de que los trabajos generalmente “físicos”, tienden a estar copados en gran medida por personal masculino; mientras que los trabajos generalmente de “contacto personal con otros”; tienden a estar más copados por personal femenino. Ante esta realidad, brotan algunas incógnitas: ¿Somos distintos hombres y mujeres? Y si lo somos, ¿a qué se debe? ¿Cuál es el papel de la costumbre e influencia social? ¿Los genes tienen algo que ver, las diferencias son innatas? ¿El cerebro del hombre y de la mujer, poseen estructuras diferentes o existe desigualdad en lo genital?

Harald comienza su búsqueda, tratando de obtener respuestas entre gente “de la casa”, entre investigadores noruegos de género, periodistas, ex ministras, etc. Varios de estos proponen que las diferencias entre hombre y mujer, vienen debido al entorno cultural que aún sigue siendo machista, comenzando por propia familia, que desde el inicio, trata a hombres y mujeres diferente: “Esperamos distintos comportamientos de chicas y chicos y en consecuencia los tratamos distinto sin pensarlo” menciona Catherine Egeland, investigadora de género. Pero, ¿hay evidencias de que estas diferencias sean sólo culturales o sociales?

Eia, continúa su recorrido. Es curioso notar que dentro de este “camino”, pasa por su casa, entrevista a sus hijas; pasa por la calle, entrevista a gente “sencilla”; y todas estas personas concuerdan con que naturalmente se reconocen hombres o mujeres y no tienen dudas de ello.

Los siguientes entrevistados, como el Dr. Lippa (que investiga preferencias laborales entre personas de 53 países), el Dr. Trond Diseth (que realiza investigaciones con niños pequeños y bebés, analizando su disposición biológica de género y comportamiento sexual), Simon Baron-Cohen (que basa sus investigaciones en las diferencias de testosterona desde el vientre materno y su influencia en el desarrollo del cerebro), y Anne Campbell (psicóloga evolutiva, que afirma que las diferencias sí vienen de forma innata, producidas por la evolución); todos presentan teorías, fruto de investigaciones científicas argumentadas, que invitan a pensar que las diferencias hombre-mujer, sí vienen de elementos más allá de lo meramente cultural o social, y que se fundan en el ser de la persona, a nivel biológico, pero también a nivel psicológico y diría espiritual.

El final del video es muy interesante, porque muestra los “manotazos de ahogado” que dan los investigadores noruegos, que se quedan sólo en sus argumentos sociológicos y rechazan de plano los argumentos que les presenta Eia, que dan los otros investigadores. Se cierran en sus ideas (con una pobrísima base científica, y mucho de opinión), e incluso llegan a descalificar las otras investigaciones (Loretzen, uno de los investigadores de género que aparecen al inicio, le llama “investigación mediocre”) con ideas como “cuando él observa, sólo está encontrando lo que busca, está buscando confirmar que hay diferencias de género, y que son innatas“, dando a entender que hay una búsqueda irracional por este tipo de confirmaciones. Típico de quienes están aferrados a una ideología. Como se pregunta Harald Eia, el realizador de este video, hacia el final: “¿Puede un investigador entender realmente el mundo aún sin tomar en cuenta todas las posibilidades?”.

No soy ningún investigador científico, ni un especialista en temas de “género”. Pero si puedo, con algunos criterios que nos da este video, concluir algunas cosas importantes. En primer lugar, cabe afirmar que los niños nacen con una clara disposición biológica de su ser hombres o mujeres y comportamiento su sexual. Lo demuestran algunas de estas investigaciones, y lo demuestra la evidencia de lo que vemos. El entorno, la cultura, los valores y expectativas que nos rodean, influyen sí; pero no determinan. Me determina quién soy, y ese quién soy, viene por así decirlo: “de fábrica”. El pretender que la sexualidad se moldea de acuerdo a cómo la sociedad le dé la gana, es una afirmación my teñida de ideología, que pretender buscar una igualdad desenfocada. Somos iguales, sí, pero en cuanto que somos personas, seres humanos, hijos de Dios, y todo lo que ello implica. Pero pretender hacer iguales al hombre y a la mujer, termina siendo absurdo, porque es ir contra natura, es ir contra la estructura bio-psico-espiritual esencial de hombres y mujeres. Y cuando esto sucede, cuando se va contra ello, ocurre lo que vemos en las personas que pretenden ser mujeres, siendo hombres; y viceversa: viven totalmente alienados y lejanos a sí mismos, en conflicto, sintiéndose juzgados en todo momento, sin paz.  La sociedad no puede modificar lo inherente en el ser humano, como pretende la tan actual ideología de la igualdad de género. Lamentablemente, a pesar de lo evidente, está ganando cada vez más batallas; por ello, a tomar consciencia de este peligroso “Lavado de cerebros” que está realizando la sociedad moderna.

 

Es peruano y Comunicador Social por profesión y convicción. Es parte del equipo redactor de Catholic Link y pertenece al Movimiento de Vida Cristiana donde colabora acompañando grupos juveniles.


Es peruano y Comunicador Social por profesión y convicción. Es parte del equipo redactor de Catholic Link y pertenece al Movimiento de Vida Cristiana donde colabora acompañando grupos juveniles.

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