¿Qué significa compartir el Evangelio?

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Id por todo el mundo y anunciad el evangelio” (Mc 16, 15), es la petición explicita que hace el Señor a sus discípulos después de resucitar venciendo la muerte. Con ellos el mensaje se ha extendido por el corredor de los siglos hasta llegar a nosotros. Y así también hoy el Señor nos pide lo mismo, nos pide prolongar su mensaje, y nos repite como a ellos “id por todo el mundo y anunciad”. Por un lado el mensaje es claro, pero por otro nos salta la duda ¿qué es exactamente este Evangelio que debemos anunciar? Evangelio viene de la homónima palabra griega que quiere decir buena noticia. Cuando por ejemplo se narraban las grandes gestas de los héroes, o el nacimiento de algún emperador, se proclamaba el evangelio (la buena noticia que debía alegrar a todo el pueblo). Ahora bien, en este caso, cuando Jesús habla de Evangelio ¿de qué buena noticia se trata?  El Señor con su propia vida nos señala la respuesta, Él que fue el primer evangelizador decía: «Es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras ciudades, porque para eso he sido enviado»(Lc. 4, 43). Con esto se esclarece un poco el panorama, sabemos ahora qué debemos anunciar: se trata del reino de Dios. Sin embargo nos volvemos a preguntar ¿Qué significa exactamente este Reino? El entonces Papa Benedicto XVI en su libro Jesús de Nazaret nos enseñaba el corazón de esta categoría tan querida y usada por el Señor cuando decía:

En primer lugar la dimensión cristológica. Orígenes ha descrito a Jesús —a partir de la lectura de sus palabras— como autobasileía, es decir, como el reino en persona. Jesús mismo es el «reino»; el reino no es una cosa, no es un espacio de dominio como los reinos terrenales. Es persona, es Él. La expresión «Reino de Dios», pues, sería en sí misma una cristología encubierta. Con el modo en que habla del «Reino de Dios», Él conduce a los hombres al hecho grandioso de que, en Él, Dios mismo está presente en medio de los hombres, que Él es la presencia de Dios.

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Una segunda línea interpretativa del significado del «Reino de Dios», que podríamos definir como «idealista» o también mística, considera que el Reino de Dios se encuentra esencialmente en el interior del hombre. Esta corriente fue iniciada también por Orígenes, que en su tratado Sobre la oración dice: «Quien pide en la oración la llegada del Reino de Dios, ora sin duda por el Reino de Dios que lleva en sí mismo, y ora para que ese reino dé fruto y llegue a su plenitud… Puesto que en las personas santas reina Dios [es decir, está el reinado, el Reino de Dios]… Así, si queremos que Dios reine en nosotros [que su reino esté en nosotros], en modo alguno debe reinar el pecado en nuestro cuerpo mortal [Rm 6, 12]… Entonces Dios se paseará en nosotros como en un paraíso espiritual [Gn 3,8] y, junto con su Cristo, será el único que reinará en nosotros.» (n. 25: PG 11,495s). La idea de fondo es clara: el «Reino de Dios» no se encuentra en ningún mapa. No es un reino como los de este mundo; su lugar está en el interior del hombre. Allí crece, y desde allí actúa.

Con esta explicación se nos manifiesta el sentido más profundo de la misión que nos ha encomendado el Señor: este Evangelio,  aquella buena notica, aquel anuncio del Reino, no es otro sino el anuncio del Señor mismo. Es a Jesucristo a quien debemos anunciar, ya sea explícitiamente con las palabras (anuncio), ya sea explícitamente también con nuestra vida y obras (el testimonio). Se trata de una conformación vital con Él que nos permita mostrar al mundo que no vivimos ya, sino que Cristo vive y reina en nosotros (Gal2,20). Se trata de cooperar con la gracia para que Cristo reine en nuestros corazones.

La Buena Notica ya no es solo un evento, sino una Persona. He aquí la clave para entender como comunicar esta noticia: el encuentro vital con la persona de Jesús, como también nos muestra el video con el testimonio de la tercera chica que habla de Él como alguien vivo con quien se ha encontrado. Sí, porque solo encontrándonos con Cristo, y recibiendo su amor (su Espiritu que es Vida), es que podamos recibir esa fuerza capaz de impulsarnos a superar nuestros miedos, esos miedos que señala el video (a quedar mal, a no saber que decir, a ser rechazados, etc), que nos cumplir esa tercera idea del video, es decir, vivir la fe y explicarla (el testimonio y el anuncio explícitos). Es lo mismo que les sucedió a los apostoles, que solo después de encontrar al Señor Resucitado fueron capaces de salir a enfrentar el mundo judío y pagano con parresía, o a los disícpulos de Emaus, o al mismo San Pablo (representado en el video), cuando se encontró con el Señor camino a Damasco. La Buena noticia es el encuentro con ese Dios que irrumpe en nuestras vidas, mostrándonos su rostro en su Hijo, para reconciliarnos con su amor.

El Evangelio es Jesús mismo que nos reconcilia en la unidad de sus misterios. Es la buena noticia de saber que no existe nada de nuestra vida que le sea ajeno a Dios, 

pues el Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado. Cordero inocente, con la entrega libérrima de su sangre nos mereció la vida. En El Dios nos reconcilió consigo y con nosotros y nos liberó de la esclavitud del diablo y del pecado, por lo que cualquiera de nosotros puede decir con el Apóstol: El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gal 2,20). Padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos y, además abrió el camino, con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido. Gaudium et Spes 22

Esto es lo que debemos comunicar y compartir: La vida cristiana; la vida en Cristo. Este es el amor reconciliador al cual somos llamados a participar, para poder transmitirlo al mundo entero.

Daniel Prieto

Es chileno y se prepara para ser sacerdote. Actualmente estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma.


Daniel Prieto

Es chileno y se prepara para ser sacerdote. Actualmente estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma.

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