Cuaresma: 40 días para volver a lo esencial



Un simple, pero elocuente video, que nos recuerda el ejemplo fundamental de cómo vivir estos 40 días de preparación: obviamente se trata del ejemplo del mismo Señor. El video consiste en una secuencia de dibujos (hechos por Si Smith) de los 40 días que vivió el Señor en el desierto, preparándose, Él también, para la gran misión que el Padre le encomendaba. Misión que culminaría plenamente (algunos años más adelante) con su pasión, muerte y resurrección, que es justamente para lo cual nos prepararemos nosotros durante estos días, recogiéndonos y volviendo a lo esencial de manera tal que podamos acoger y celebrar plenamente estos misterios.



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Elementos apostólicos

Los dibujos llaman nuestra atención por varios motivos. Son muy elocuentes, porque nos hacen reflexionar un poco más sobre un pasaje que a veces damos por descontado. Por ejemplo nos recuerdan y muestran en un modo muy gráfico al Señor golpeadísimo por el paso del tiempo en el desierto, por las consecuencias del ayuno, la abstinencia, la penitencia. A veces algunos cuadros nos representan al Señor de una manera mucho más idealizada, lo cual sin ser algo malo, nos puede llevar a olvidar que Jesús era tan hombre como nosotros, y como verdadero hombre que fue sufrió así mismo “verdaderamente”  tanto los aspectos físicos de los sacrificios, como el hambre, la sed, las incomodidades, como aquellos más psicológicos y espirituales, como la soledad, las tentaciones, las preocupaciones. Incluso ahondando más en su persona, podemos descubrir que Él en realidad vivió y sufrió estas experiencias más que ningún otro hombre, pues al mismo tiempo como verdadero Dios, sus experiencias han tenido que  amplificarse infinitamente en su interior. Por eso ningún sufrimiento le puede ser ajeno. Sí, pues su corazón ama y sufre infinitamente. Tiene, digámoslo en otras palabras, una resonancia interior total, infinita, sin evasiones, resquebrajamientos o fugas. Y es así como el Señor Jesús ha querido prepararse para prepararnos a cada uno de nosotros, pues todo su obrar es una dinámica de servicio y donación para los demás.


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Quisiera continuar dando más reflexiones apostólicas sobre el video, ahora tocaría ver como aplicar estos ejemplos del Señor en nuestras vidas, pero la verdad es que leyendo hoy al Papa Benedicto XVI me di cuenta que cualquiera de mis ideas se quedaba corta en comparación a la magistral meditación que nos ha regalado el Santo Padre en una de sus catequesis. Una vez más con una claridad y profundidad magistral nos enseña la riqueza que podemos descubrir en este hermoso pasaje para prepararnos esta Cuaresma. Por ello les dejo acá un resumen de la catequesis que he realizado utilizando dos fuentes, aciprensa y la página oficial del Vaticano. Dice el Papa:


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«Hoy, Miércoles de Ceniza, iniciamos el tiempo litúrgico de la Cuaresma, cuarenta días que nos preparan a la celebración de la Santa Pascua. Es un tiempo de particular esfuerzo en nuestro camino espiritual. Cuarenta días es el período que Jesús pasó en el desierto antes de iniciar su vida pública, y donde fue tentado por el diablo. Ese espacio, es el lugar del silencio, de la pobreza, donde el hombre está privado de los apoyos materiales y se encuentra ante las preguntas fundamentales de la existencia, está destinado a ir a lo esencial y por ello es más fácil encontrar a Dios. Pero el desierto es también el lugar de la muerte, porque donde no hay agua no hay tampoco vida, y es el lugar de la soledad, en el que el hombre siente más intensa la tentación.

El núcleo de las tres tentaciones -continua el Papa- es la propuesta de instrumentalizar a Dios, de usarlo para los propios intereses, para la propia gloria y para el propio éxito. Y entonces, en esencia, ponerse uno mismo en el lugar de Dios, sacándolo de la propia existencia y haciéndolo parecer superfluo. Cada uno debería preguntarse entonces: ¿qué lugar tiene Dios en mi vida? ¿Es Él el Señor o lo soy yo?

Reflexionar sobre las tentaciones de Jesús en el desierto es una invitación a responder a la pregunta fundamental: ¿Qué es lo importante en la vida? ¿Qué puesto ocupa el Señor en nuestra existencia? Las tentaciones que afronta Jesús muestran el riesgo de instrumentalizar a Dios, de usarlo para el propio interés, para la propia gloria. Dar a Dios el primer puesto ante las tentaciones requiere “convertirse”; significa seguir a Cristo de forma que su Evangelio sea guía concreta de la vida; es reconocer que somos criaturas, que dependemos de él, de su amor; que solamente “perdiendo” la vida por su causa la podemos ganar. Convertirse es no dejarse invadir por las ilusiones, las apariencias, las cosas; es buscar que la verdad, la fe y el amor en Dios sean lo más importante de nuestra vida».

Preguntas para el diálogo

Utilizaría las preguntas hechas por el Papa a lo largo de su catequesis, a lo que añadiría:

¿Cómo te puedes preparar tú, auténticamente, durante esta cuaresma para dejar que Dios sea la prioridad en tu vida y así dispongas bien tu corazón para esta Semana Santa? ¿Qué medios concretos crees que deberías poner? Escribe una lista con tres medios y pídele ayuda a alguien que te acompañe en su cumplimiento.

Daniel Prieto

Es chileno y se prepara para ser sacerdote. Actualmente estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma.


Daniel Prieto

Es chileno y se prepara para ser sacerdote. Actualmente estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma.

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