Un hombre perfecto, con una “bebé descompuesta”

Catholic-link.com - Talentoso desde la niñez, un buen atleta, piloto graduado de la fuerza aérea de los Estados Unidos, exitoso, con una gran mujer  como esposa y una hija saludable. La vida de sus sueños, en la que no había nada que lo hiciera pensar que no era perfecta. ESPN nos trae un reportaje de su historia.

Cuando su esposa Jennifer estaba en su segundo embarazo, le confirman que su bebé tiene síndrome de Down. Es en este momento Heath parecía derrumbarse “¿Qué iban a pensar los otros de él?” pensaba. Esto no encajaba en sus paradigmas de perfección. Abortar sería la única solución. Sin embargo, su esposa no tenía la misma convicción y ella no deseaba abortar; pero la inicial frustración de su esposo, el saber que esta hija no iba a ser “perfecta” como lo era él, la posibilidad que la abandonara, eran las ideas que luchaban en su conciencia con su firme propósito de seguir adelante su embarazo.

A pesar que Heath no la abandonó, él estuvo ausente emocionalmente y no le dio mucho apoyo inicial. Tardó varios meses, incluso después del nacimiento de Peasley, para que él la aceptara y la quisiera. Fue un día que mientras la acariciaba, ella reía y lo empujaba, fue cuando aceptó que su niña era perfecta para él. Desde entonces ha sido un padre abnegado, dispuesto a mostrar lo orgulloso que se siente de su hija. Él siguió adelante con su vida de atleta, ahora corriendo las maratones junto a Peasley, a quien empuja en un coche mientras compite. Se ha convertido en un testimonio de amor y entrega.

Elementos para el apostolado

“Ser perfecto para ser feliz”: Este video es realmente cuestionante y rompe esquemas. Es una respuesta contundente para aquellos que piensan que el valor de una persona está en la perfección absoluta, en no carecer de nada y tener todo lo que esté a su alcance, en no poseer ningún defecto biológico, psicológico, material, familiar, etc. Vivimos inmersos en una cultura perfeccionista, con una mentalidad muchas veces materialista y hedonista. Es decir, constantemente nos están vendiendo la idea de que para ser felices lo tenemos que tener TODO, que no podemos sufrir, que tener problemas es malo, que todo lo que proporcione dolor, sufrimiento y dificultad hay que abolirlo. Con lo cual, casos como el de Heath los vemos a diario, en los que bajo esta forma de pensar, se aprueban grandes atropellos a la vida humana. Se piensa que si un bebé nace discapacitado es mejor “interrumpir el embarazo, porque va a sufrir y su familia también”, si hay una persona que padece una enfermedad terminal o incurable es mejor “ahorrarle y evitar el sufrimiento”, si quiero tener un hijo debe ser “perfecto, con las cualidades que lo hagan apto y valioso”. Todo esto confluye en una mentalidad eugenésica, que no hace mucha diferencia  de lo que se vivía durante el régimen nazi y la II Guerra Mundial, en la que se buscaba una raza “más pura”, por lo tanto mejor.

Creo que vale la pena entender cuál es el sentido de nuestra existencia, comprender cuál es el destino al cual todos estamos llamados. Si preguntamos a cualquier persona (que esté en sus cabales) por aquello que más anhela en su vida, con seguridad que podríamos decir que la respuesta sería: ser FELIZ, llegar a tener una vida plena. Además, esta felicidad, la entendemos mejor cuando escuchamos las palabras del Señor Jesús que nos dice “Sed perfectos como vuestro Padre es perfecto” (Mt 5, 48). Esto podría confundirnos y hacernos pensar que tenemos que ser perfectos en sentido literal. Pero profundizando en lo que significa esta frase, lo que Dios quiere de nosotros es que seamos Santos – y sabemos que los santos han tenido dificultades, problemas, pecados. Aunque han sabido ponerse en pie y seguir adelante con la ayuda de Dios –, el Señor no pretende que seamos perfeccionistas. Nos ofrece la posibilidad de ser plenos, incluso a pesar de nuestras limitaciones. Es más, muchas veces son nuestras limitaciones las que nos ayudan a alcanzar esa santidad (Como ocurre en el video). ¿Paradójico, no?

Es cuestión de dignidad: Volviendo a la historia del video. Definitivamente es evidente que cualquier persona es valiosa y digna, independiente de su condición física, psicológica, social, familiar, etc. Ante los ojos de Dios todos tenemos un valor y una dignidad indiscutible – como ya hemos mencionado en otros post – de ser sus creaturas, sus hijos.

Como Médico he encontrado muchas veces personas, niños, jóvenes y adultos con síndrome de Down. No quiero apelar al típico un argumento emocional de que  que son personas increíbles, cariñosas, tiernas y divertidas – ¡de hecho lo son! -. Con objetividad reconozco que poseen muchas dificultades y vulnerabilidad en su salud, en su desarrollo motor, físico, mental con respecto a muchos otros, pero no son por ello menos dignos y valiosos. Entre estas anécdotas recuerdo que en Diciembre pasado, conocí a un joven atleta campeón de varios títulos nacionales e internacionales, incluso a pesar de tener esta enfermedad genética.

Preguntas para dialogar

¿Cuáles crees que son las condiciones necesarias para que una persona sea feliz? ¿Eres feliz con lo que tienes? ¿Crees que una persona con una enfermedad o limitación como la niña del video es o puede ser feliz? ¿Por qué? ¿Cuáles crees que son los errores que presentan los argumentos que promueven el aborto de niños con estas enfermedades? ¿Qué harías de estar en una situación similar?

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Alvaro Díaz

Álvaro es un médico católico colombiano. Estudia una especialidad en Medicina Interna y tiene interés (y experiencia) en la promoción de la vida y la familia.
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