Mundo en crisis ¿Se puede o no se puede cambiar el sistema?

El amor de Dios es el que nos libera del pecado y de la muerte

se puede cambiar el sistema

Captura de video

Dice San Pablo en su carta a los Gálatas (5,1ss): «Cristo nos ha liberado para que seamos hombres libres; permaneced firmes y no os dejéis poner de nuevo el yugo de la esclavitud». Este video busca expresar en forma simbólica exactamente esta gran verdad. Es un llamado a buscar la libertad que nos ha traído el Señor, porque hemos sido liberados por Él; verdaderamente las ataduras del pecado han sido rotas. Sin embargo seguimos siendo libres (condición fundamental del amor); tan libres que el Señor aún nos permite – aún después de todo lo que ha hecho - optar por volver a la esclavitud de nuevo. Y lamentablemente – como muestran las imágenes – estamos siendo engañados, a tal punto que ya hemos empezado a acostumbrarnos a esta condición.

 Los símbolos que utiliza el video son geniales, muy gráficos y expresivos. Las cintas rojas son nuestros pecados, que nos esclavizan, se nos pegan y nos van atando, desde grados más bajos como aquel que trabaja en la biblioteca hasta más extremos como es el caso de las prostitutas, atadas por el cuello a su “dueño”. Estas cintas así como el pecado, nos destruyen porque nos atan a cosas y a personas de un modo negativo, nos vuelven negativamente dependientes (algo así como cuando decimos “dependiente” a un drogadicto). Entonces a la hora que queremos desplegarnos libremente según nuestra identidad – como también nota el video- , según nuestro ser para el encuentro, para el amor hacia los demás, no podemos, aunque lo querramos, porque estamos atados. Para poder “donarnos” a los demás (amar), es un requisito fundamental que seamos dueños de nosotros mismos, pues nadie da lo que no tiene (cómo me puedo donarme, si no me poseo; cómo puedo amar si no poseo la libertad del auténtico amor). Y la única manera de ser dueños de nosotros, la única forma de “liberarnos de las cintas rojas del pecado”, es recibiendo el amor del Señor, quien nos amó primero.

Él nos ha traído las “cintas blancas”, esas que son la libertad en su amor, y son reales. Lo único que falta es aceptarlas, y eso ya depende de cada uno de nosotros. El cambio del mundo, el cambio del “sistema”, no existe en abstracto. El mundo lo conforman personas de carne y hueso, por eso el sistema y sus estructuras tienen su fundamento en nosotros. Esto quiere decir que el cambio empieza en el corazón de cada uno. Es en las dimensiones más íntimas del corazón donde se gesta en primera instancia el cambio del mundo. ¿Qué tenemos que hacer entonces? Nos toca recibir esta libertad y transmitirla… ¿Cómo? No quedándonos con ella, sino más bien ensanchándola, utilizándola para aquello para lo cual nos ha sido regalada: para amar… y así amando seremos cada vez más libres, haciendo difusivo ese Amor, el Amor infinito del Señor.

Daniel Prieto

Es chileno, tiene 28 años y se prepara para ser sacerdote. Actualmente estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma.

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4 comments

  1. natupio@hotmail.com'

    Naty

    Muy lindos los videos, muchos me han servido para los chicos. Lo que si me parece que sería bueno el subtítulo en cada uno si es que se puede ya que soy de Argentina y no todos saben Inglés. He visto videos muy interesantes para compartir, pero por el idioma no he podido. Excelente blog.

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