La alienación es un peligro real… y este es un video impactante.

Catholic-link.com - “Doll Face” es un video publicado en el Global Short Film Network y realizado por Andy Huang. El video propone algunos criterios interesantes para comprender nuestra relación con los medios de comunicación y especialmente con los paradigmas o modelos que estos nos ofrecen.

En primer lugar el video muestra que la comunicación ha dejado de ser uni-direccional, tal vez lo fue 20 años atrás pero hoy en día los productores de contenidos audiovisuales han descubierto que nosotros somos una fuente rica de información. Los medios están al acecho de todo dato que sus clientes, receptores, usuarios, televidentes, etc. puedan darles (por ejemplo con un “like” en facebook). Esto genera que lo que la televisión (o medios de comunicación en general) nos ofrece no sea otra cosa que un reflejo de nosotros mismos, de nuestros intereses, de lo que nos gusta o nos apela pero con un plus, un añadido, una exageración que haga distinto, especial, atractivo u original la idea, producto, historia, ideal que nos quieren ofrecer, informar, vender o enseñar.

Los medios de comunicación nos copian pero no nos reflejan exactamente. Nos muestran aspectos de nuestra vida que parecen nuestros pero no lo son. Como en el video, el rostro que refleja la televisión es el mismo rostro del robot pero hay algo más en ese reflejo, algo que el rostro original no tiene. Es un color, una marca, una ausencia que “debería” estar en nuestro rostro pero no está. Si el rostro reflejado no fuera el mío no necesitaría lo que me muestra pero efectivamente es el mío (he sido muy bien estudiado, son mis amigos, es mi ambiente, son mis lugares comunes los que veo representados en los medios), me han estudiado muy bien, o mejor dicho, han usado muy bien la información que les he dado.

El próximo paso es la ficticia “ausencia” que se convierte en una necesidad, me digo: “yo necesito lo que le falta a mi rostro”, y por tanto lo copio. De aquí en adelante la dinámica es infinita. Copiamos y somos superados. Copiamos y somos superados… el ideal nunca se alcanza – los medios siempre logran mostrarme algo que no tengo – y el espiral nos consume y nos conduce fuera de nosotros mismos hasta el límite de la alienación. Aquí hemos perdido nuestra propia identidad, incluso podríamos llegar a sentir rechazo de nuestro rostro original. Como sucede en el video, estamos en un limbo, por un lado no podemos seguir copiando ideales falsos (tu camino a la “fama” tiene un límite: eres gordita, no eres tan guapo, no tienes plata, etc) pero si tampoco queremos aceptarnos ni querernos como somos, entonces la caída es inminente.

Es cierto, Dios se apiada de nosotros y en su misericordia recoge y rearma corazones quebrados, pero… ¿por qué esperar a la caída? Basta un poco de sentido común para entender que el amor y el valor que uno necesita de los demás y de Dios no se gana llenándonos de “accesorios”, haciendo muchas cosas o aparentando ser algo que no soy… El amor y el valor que necesito, aunque parezca mentira, es hacia ese rostro pálido que aparece al comienzo del video, puede que sea un rostro triste (el video es intencionalmente fuerte en este sentido) pero es mi rostro, es un rostro humano, yo valgo por quien soy y la única manera de iluminar mi rostro, de reconciliar mi vida auténticamente, no es buscando merecer el amor, sino aceptando que soy amado inmerecidamente: por Dios y por personas especiales que Él ha sabido poner en mi vida.

Del video se pueden sacar mil reflexiones más: ¿Se te ocurre alguna otra para utilizarlo apostólicamente?

 Mauricio A.

Es peruano y tiene 29 años; ha realizado estudios en derecho y filosofía. Actualmente estudia Ciencias de la Comunicación en Roma. Desde hace 3 años es profesor de religión católica.
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3 comments

  1. veronica_f2@hotmail.com'

    Verónica

    Me gustó mucho el video y el comentario. Y pensaba también, como a pesar de vivir en una época en la que en general, se valora más la tecnología, con menosprecio de lo espiritual; la naturaleza del hombre sigue siendo la misma: su sed de Infinito y de alcanzar la felicidad permanece. Aunque se niegue, se calle o se ignore, el hombre siempre deseará vivir y morir por algo o Alguien; siempre se buscará llenar ese vacío, que solo Dios puede colmar en plenitud. Y sin embargo, si ese lugar, lo ocupa otra cosa (dinero, fama, modas, records, etc), nunca saciará, nunca llenará… y lo más triste es que terminaremos destruidos…
    “Nos hiciste, Señor, para Ti e inquieto estará nuestro corazón hasta que descanse en Ti”. (San Agustín de Hipona)

  2. giordanoalfredo@gmail.com'

    Alfred

    Muy bueno. Pero no puedo bajar el video con los medios que uso habitualmente. Sabes como hacerlo?

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