La oración: seamos claros, ¿Dios habla o no?

Catholic-link.com – Este sencillo video  me ha gustado mucho, porque da ideas muy acertadas sobre la oración. Aquí pongo algunas, eso si con ciertas precisiones que añadiría yo:

1.- La oración es una conversación honesta con Dios, donde puedes contarle todo, las cosas buenas y malas, como lo harías con un amigo, y no se necesitan palabras especiales. Esto último va dirigido a todos aquellos que dicen “es que no sé que decir”. Sí, no hay excusas, pues si sabes hablar con tus amigos entonces sabes y puedes hablar con Dios, trátalo con esa misma confianza. Sin embargo, yo añadiría que sí existen ciertas palabras especiales que son útiles y las podemos utilizar para apoyarnos, para aprender a rezar, como son por ejemplo las diversas oraciones de la Iglesia y en modo particular los Salmos (prueba a tomar un salmo y aprópiatelo rezándolo al Señor, es una gran experiencia, muy intensa, además tomando en consideración que el mismo Señor lo hacía).

2.- No es necesario ir a un lugar especial para rezarle a Dios. Esta afirmación es acertadísima y va dirigida a todos aquellos que creen que solo se reza el Domingo cuando se va a misa, o en momentos semejantes (un bautismo, un matrimonio, etc…), como si nuestra fe se viviese un día a la semana o  de vez en cuando, como si la fe y la vida cotidiana fuesen dos momentos distintos. No. Muy por el contrario a Dios hay que buscarlo siempre, en todos los lugares, porque toda nuestra vida -desde los actos más pequeños y ordinarios hasta los más extraordinarios- puede y debe transformarse en oración. Sin embargo, añadiría que sí hay lugares más adecuados  para rezar, donde se puede tener un mejor recogimiento y también un contacto más intenso  y directo con Dios, como  por ejemplo rezar en una Iglesia y participar de una exposición al Santísimo, o comulgar en la Santa Misa (pues estas recibiendo a Dios mismo).

3.- Finalmente tengamos confianza en que Dios nos escucha y responde, porque poco a poco mientras más recemos (hablemos con DIos) llegaremos a conocer mejor al Señor y nuestra relación con Él crecerá, haciéndonos más capaces de percibir su presencia en nuestras vidas. Sí, Dios habla y responde de forma muy concreta, y esta frase va dirigida a todos aquellos que dicen “pero yo no lo escucho, yo no lo veo”, pero que en el fondo no rezan bien o  no rezan lo suficiente, porque en realidad quien agudiza su interior  a través de la oración constante y forja una relación profunda con el Señor comienza poco a poco a abrir los ojos de la fe, descubriendo como Dios esta presentísimo y se manifiesta en todas partes. Sí, Dios nos habla de las maneras más increíbles y a veces menos esperadas… habla siempre, pero necesita que nosotros sintonicemos con su frecuencia. Así es como hicieron los santos que nos han dejado sus increíbles testimonios,  con una oración constante teminaron  por descubrir a Dios detrás de cada árbol, de cada nube, de cada hermano…y sobre todo en el altar.

Entonces a rezar se ha dicho!

 

Daniel P.

 

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