Pecado: un acto suicida que se juega en los detalles.

Catholic-link.com - Acá les dejo un video interesante que categoriza y expone con mucha agudeza algunas de las clásicas excusas que nos damos a nosotros mismo, cuando queremos terminar de convencernos para hacer algo que esta mal.  ¿A qué se debe este absurdo, es decir, a qué se debe el querer autoconvencernos de hacer lo que nos hace daño (un acto suicida)? Bueno, existen muchos factores y motivos, pero creo que vale la pena recordar el fundamental a saber, que nuestra naturaleza ha quedado herida por el pecado y por ello tenemos una constante atracción por el mal (algo así como una adicción). Entonces debemos estar alerta, pues no importa cuan buenos seamos maquillando las cosas (nosotros, o el mundo o el demonio), lo que esta mal esta mal, y nos hace daño objetivamente. Y tarde o temprano por más atractivo que se nos presente y por más satisfacción momentánea que nos genere, el mal que elijamos nos pasará la cuenta (incluyendo a los demás también).

Creo que todos hemos tenido la dura experiencia de afrontar lo que hemos hecho mal cuando la ilusión y el maquillaje se acaban, cuando se muestra la verdadera cara del pecado (como la cruda enumeración al final del video). Todos hemos experimentado el peso y el resultado de nuestras malas decisiones a corto o largo plazo. Y esas que muchas veces partieron siendo decisiones aparentemente insignificantes, resulta ser que proliferaron hasta llevarnos a situaciones graves. Y esto definitivamente no es lo que anhela nuestro corazón. Por el contrario, anhelamos y estamos llamados a vivir la libertad, el amor, la fidelidad auténticamente. Por eso debemos luchar contra esta tendencia al mal que nos mata, optando por un constante combate espiritual.  Aun cuando no es nada fácil la tarea vale la pena, vale el sacrificio, porque vale nuestra libertad y la vida eterna. Todo lo auténticamente valioso en la vida cuesta ¿Por qué  no empezar desde hoy hay conquistarlo? Todavía tenemos la oportunidad de recomenzar, en las pequeñas decisiones, en los pequeños detalles, donde todo se juega, pues la fidelidad a Dios, a nosotros mismos, a los demás…o se la construye día a día o llega el día en que descubres que no la tienes más”.

Daniel P.

Daniel Prieto

Es chileno, tiene 28 años y estudia teología en la universidad Gregoriana de Roma para ser sacerdote.
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