En esta galería queremos hacer una recopilación de algunos de los mensajes de nuestra Madre. Que ellos nos ayuden a meditar y entender la alegría tan grande que significa tener a una madre tan cuidadosa con cada uno de nosotros.

María, ejemplo de mujer pura y virtuosa, es el modelo por excelencia a seguir. El camino más directo a su hijo; nuestro Señor Jesucristo. Camino que no debemos ignorar sino por el contrario recorrer y vivir con ella .


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En las escrituras, María es mencionada contadas veces. Su misión, su compañía y cuidado a Jesús es como si sucediera en el silencio. Me atrevo a decir que María llena de gracia y de virtud no busca el protagonismo sino simplemente cumplir con el plan de Dios, amarlo intensamente y servirlo con todo su corazón y con toda su existencia.



Hoy que el mundo parece estar lleno de ruido y el silencio es el gran ausente, ¡cuánta falta nos hace actuar como nuestra madre!, sin buscar el protagonismo y el éxito. Simplemente desde el silencio amar intensamente y servir a Dios. Tener esa prudencia que la caracterizó y que de nuestra boca sólo salgan palabras que nos acerquen a Dios así como lo hizo ella.

María nos habla hoy y nos ha hablado directamente a lo largo de la historia. Sus palabras han estado llenas de amor y consejo, repitiéndonos una y otra vez los mensajes del Padre. Nos llama a convertirnos, nos pide que la busquemos, que oremos por el mundo, por las almas, incluso por las que creemos que no tienen salvación. Ella no se cansa de demostrar su cuidado y preocupación por cada uno de nosotros en todos los lugares de la tierra, incluso en culturas donde el cristianismo y el catolicismo son desconocidos o rechazados. María no olvida, aparece y habla a todos porque todos somos sus hijos.



Los invitamos a través de esta galería a escuchar nuevamente sus palabras, a descifrar el mensaje que tiene para cada uno de nosotros y para todos los cristianos como pueblo de Dios. Atesoremos sus palabras y cumplamos los mandatos de nuestra madre que lo único que buscan es nuestra felicidad y la salvación del mundo entero.

Escuchemos el pedido de nuestra madre, ¿cómo negarle nuestro corazón, nuestras oraciones  y nuestra conversión?

¡Qué María Santísima nos siga acompañando siempre!.